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jueves, 10 de agosto de 2023

TOPARES EN FIESTAS


 

¡Fiestas de Topares!¡Fiestas de verano!¡Qué alegría de fiestas!

Topares ha vivido en los últimos años momentos muy duros, situaciones que no quiero recordar, ahora solo tener presente estos instantes de felicidad.



Participantes y desarrollo del sendero

Ya en mayo, en san Isidro, se vieron indicios de la necesidad de participar de la alegría colectiva, todos juntos en un sentir común como topareños. Ahora en estas fiestas veraniegas ha sido como abrir una botella de cava, un estruendo de entusiasmo y alegría.

Todo preparado, esperando las migas

Noche de migas


El miguero

Por ello quiero dar las gracias, primero por ser el elemento más importante al pueblo en sí, a todos los topareños, por transmitir ese ambiente de fraternidad, porque grandes y pequeños, de una familia u otra, de toda condición, nos hemos unido para manifestar nuestra satisfacción, nuestro orgullo de ser de Topares. Por hacerme sentir que todos éramos hermanos y que cada día avanza más nuestra unión.

Gracias a los responsables de todo el montaje, por tanta ilusión que han puesto para que cada instante fuera único, porque no se han doblegado ante las adversidades y han demostrado que en Topares no necesitamos a ningún creído de fuera. Gracias enormes y a seguir en la ilusión.





Imágenes de la procesión, todos juntos, todos celebrando la normalidad, cada uno expresando sus emociones, fueron momentos inolvidables, gracias.

Deseo dar las gracias a la persona que vino a oficiar la misa y la procesión. No participo de esas creencias, pero me congratulo cuando alguien como el sacerdote demuestra lo fácil que es hacer feliz a las personas y, sobre todo, a los mayores. Qué sencillo es transmitir afecto y confianza, cómo respondemos cuando nos ofrecen sentimientos y esperanza.

Por último, infinitas gracias a la BANDA de MÚSICA MUNICIPAL DE VÉLEZ BLANCO, con su actitud nos han confirmado que no tenemos nada que ver con ellos, que somos Topares y topareños, sin necesidad de añadir ninguna paternidad ni adjetivos.

Nos humillaréis cuantas veces la tiranía que ejercéis quiera, nos despreciaréis, pero nunca nos subyugaréis, nunca conseguiréis que doblemos la rodilla ante vosotros, nos llenamos de orgullo sabiendo que no os necesitamos, Gracias BANDA, ¡de qué! Vuestro apelativo MUNICIPAL y vuestra ACTITUD nos dice que no somos del mismo lugar. Espero que dentro de cuatro años recordemos lo que significamos para vosotros.

Tengo que terminar con un enorme ¡¡¡VIVA TOPARES LIBRE!!!, libres de BANDAS y otras especies.

Para el final una explosión de alegría, de satisfacción al
disfrutar de unas excelentes fiestas





Fotografias tomadas de internet. Se retirarán a petición.


domingo, 9 de julio de 2023

TOPARES

Topares está situado en la nada, se define por sí solo. Es andaluz y no es andaluz, es murciano y no es murciano. Ha vivido siempre en el margen, aunque ahora con la mejora de las comunicaciones e internet, cada vez nos acercamos más al medio.

Topares en los años 30. La calle San Vicente. Observar como ya hay luz eléctrica

 Posee un carácter fronterizo, situado entre varios mundos. Prácticamente sus calles están entre Murcia, Granada y Almería y a un tiro de escopeta Jaén y Albacete. Aislados, pero siempre con una relación especial con los vecinos, por eso decimos que los de Topares sabemos estar donde sea necesario. 
Nuestra relación con los lugares limítrofes era a través de los mercados. Así el autobús que había se desplazaba los lunes a Caravaca, los martes descansaba, los miércoles a Vélez Blanco, los jueves a la Puebla, los viernes a Huéscar, los sábados a Vélez Rubio y los domingos a María. 
Topares siempre ha recelado de su situación dentro del término municipal de Vélez Blanco, no se ha fiado, en el tiempo, de las inquietudes de sus autoridades y en nuestro espíritu siempre ha anidado el deseo de independencia. En los últimos años parece que se lleva algo mejor pero la desconfianza aparece en cualquier momento. 
En la infancia, adolescencia y juventud tienes tanta vida, tanta actividad por delante que no tienes tiempo de mirar hacia atrás, hacia tu origen. Todo se centra en el futuro y no ha lugar para la nostalgia del pasado. 
Ahora bien, el tiempo no se detiene, va devorando tu camino, y en un tramo del mismo te encuentras buscando esos primeros recuerdos, tratando de redescubrir la tierra que te vio nacer, aquellos rincones de tus primeros juegos, olores y sabores que te acompañaban y te das cuenta que todo constituye la esencia de tu vida. 
La primera vez que salí del pueblo todo me desbordaba, me impresionaba, todo más grande, nuevo, deslumbrante. Encender y apagar la luz cuando quisieras, abrir una especie de llave y salir el agua sin tener que ir al caño, las atracciones de la feria, los coches de choque, en el exterior había tanto mundo que no existía en Topares que casi no querías volver. 
El tiempo pasa, te formas, te desarrollas, y la vida avanza, al cabo del mismo, en uno de tus regresos, todo lo ves de otro modo. Topares es el lugar que sin preguntas te acoge, que sus pequeñas calles te transmiten seguridad, que nada de lo que ves te produce violencia, que no quieres multitudes, sino pequeños grupos y cercanos, que allí eres alguien y no un desvalido en un gentío. 

Las faenas del verano. En la era transcurría gran parte del día

Y así renace en ti la necesidad de la tierra, hasta llegar al instante en que al mismo alejarte de él estás pensando en el minuto del regreso, en cuánto falta para la vuelta. Que como vas haciéndote mayor, al volver, te cambia la cara, pareces más ágil, más joven y donde había tristeza, ahora transmites confianza. 
Utilizaré libremente las palabras del poeta griego Kavafis: 
Ten siempre a Topares en tu mente. 
Llegar allí es tu destino. 
Más no apresures nunca el viaje. 
Mejor que dure muchos años 
y atracar, viejo ya, en la isla, 
enriquecido de cuanto ganaste en el 
Camino. 
Sin esperar a que Topares te enriquezca … 

Que en nuestra mente siempre permanezca nuestra idea del retorno a Topares y a lo largo del camino de nuestra vida nos engrandezcamos, para a su vez, engrandecer a nuestra tierra amada.

Topares en el tiempo. Sus campos, sus referencias




sábado, 25 de marzo de 2023

FELICES NOVENTA AÑOS

 

Noventa años cumples. Desde la infancia tenías la cara de formalidad, desde pequeñas eras responsable de tus hermanos, y de todo lo que fuera necesario. Que suerte hemos tenido los que nos hemos criado bajo tu protección.

Joven te casaste y junto a papá creasteis una familia de amor y felicidad. A nosotros nunca nos llegó las posibles preocupaciones o tensiones. Disfrutábamos de un ambiente de encanto.

Tenía que buscarte una sonrisa. Pues también eras capaz de desarrollar alegría para ofrecérsela a los demás. Mirando que nadie tuviera motivo para considerarse desdichado. Queriendo que todo el dolor fuera para ti y que los que te rodeaban no sufrieran nada.

No podías parar, no puedes parar, siempre en la faena. Tienes 7 años cuando empiezas a hacerte cargo de tus hermanos. Después, en la casa, asumiendo todo el trabajo. Cuántas veces pienso en los años de Murcia, qué valentía, decisión, nada se te hacía grande. Por fuera todo era alegría y tu sola sufrías todos los problemas que surgían. Con tal de que nosotros no nos enterásemos, tú cargabas con todo. Con tu esfuerzo no nos faltaba de nada y así salimos adelante. Gracias.

Al final llegaron los nietos y te llenaste de felicidad. Siempre te han sobrado energías y ahora también estabas para todo lo que hiciera falta, dedicándote a ellos en cuerpo y alma. Ahora nos llena de ilusión ver como ellos te adoran.

Cada uno diferente pero los dos iguales para tí. Me encanta ver la complicidad con ellos, siempre ofreciéndoles aquello que desean, buscando su felicidad, queriendo a sus parejas, procurando que su estancia en Topares sea paradisiaca.

Hace poco has recibido uno de los regalos más ilusionantes, más deseados, un biznieto, Gonzalo. Tu cara lo expresa todo y parece que él queda maravillado de estar en tus brazos. Siento que con él has vuelto a nacer y conociéndote, dispuesta a empezar otros noventa años y nosotros dispuestos a disfrutarte.

Hoy, 25 de marzo has cumplido noventa años manteniendo el mismo espíritu de sacrificio de siempre, el mismo ánimo, las mismas ganas de ayudar, de ser útil, por eso todos los que te rodean queremos seguir disfrutando de tu presencia. Estoy muy orgulloso de que me hayas dado la vida, de que seas mi madre. Te quiero, te queremos.













miércoles, 15 de febrero de 2023

A MI HERMANA

 


65 años ya. ¡Qué barbaridad! Qué lejana y qué próxima aquella muñeca angelical, sensible, cariñosa,

 aquella muchachita natural, a la que no podías herir porque se podía romper.





 Después constante estudiante, entregada maestra y compañera ejemplar. Pareja leal, dulzura de madre. Ahora una abuela feliz, ilusionada con su pequeño Gonzalo que es la salsa de su jubilación.

Como la define Encarni Navarro en Patrimonio Humano Velezano: “… Maestra comprometida, cuida

 mucho de las amistades, las de siempre y las actuales. Conversadora animada, alegre y disfrutona”.

Que sigamos muchos años cercanos, hermana querida.


Foto: Encarni Navarro


 




martes, 17 de octubre de 2017

sentimiento topareño



 

En el estado español, el verbo pertenecer, reina olímpicamente. Pertenecemos a tal familia, a tal ayuntamiento, provincia, país… y pertenecer según el diccionario de la RAE dice que es: “Tocar a uno o ser propio de él una cosa, o serle debida”.
La definición conlleva propiedad y por eso nadie debe pertenecer a nadie, todo ser, todo lugar tiene que pertenecer a sí mismo y solo a sí mismo. Solo estamos dentro o formamos parten de un todo más amplio, nunca pertenecer.

Así no tendré ningún reparo en señalar, por verdadero, que Topares está dentro o forma parte de Vélez Blanco, pero no que pertenezca a.
La reflexión la podemos extender a todas las relaciones que se puedan dar a lo largo del territorio, pues de lo contrario, a veces, podemos pensar en una relación de vasallaje.
Sería de tontos no ver la inviabilidad de un Topares como municipio, sería de necios pensar que con su población actual se pudiera ofrecer todos los servicios que se tienen que cubrir desde un ayuntamiento.

Ahora bien, nada es óbice para poder pensar, sentir en todo mi ser que Topares es grande, a emocionarme con la importancia que adquiere para mí, a llenarme de su aire, a querer ver la majestuosidad de su sencilla presencia.
Me tienen que dejar creer que he nacido en un lugar maravilloso, no más que cualquier otro, pero ni una milésima menos. Tanto me da que para existir tenga que formar parte de uno ajeno, siempre que pueda sentirlo como el centro y la razón de mi vida.

Quiero tener la certeza de que ser de Topares tiene sentido por sí mismo, sin más adjetivos ni calificativos, sin más pertenencias, sin más añadidos. Por sí solo es el núcleo y la condición que marca mi existencia como persona.

No me importa que los demás lo vean como un pueblo pequeñito, perdido en la lejanía, sin apenas historia, sin obras de arte ni monumentos, sin semáforos ni avenidas, sin… hay tantos sin, es igual, para vosotros lo que queráis, pero dejar que, para mí, al menos, sea mi tierra soñada.

domingo, 24 de septiembre de 2017

24 de septiembre

... Y otra vez llega el 24 de septiembre, estalla traicioneramente, como si de un explosivo olvidado se tratase, aquel destinado a las desgracias,
          Todo el año amagado, invisible, en una pérdida indeterminada, para que a eso de finales de agosto empiece a ronronear, sin que tú te des cuenta, sin que aparezca en la superficie, pero que intranquiliza tu ser y se dispone a actuar.
  Septiembre trae, distraídamente, resonancias de sus sonrisas, murmullos de sus silencios, cucamonas de sus caricias, presencias de sus voces.
          Septiembre amanece esplendoroso, en el horizonte las fiestas, la ilusión de días inolvidables, la esperanza de volver a saborear de ellas, para que poco a poco, su voz, su risa, su música, el recuerdo de un te quiero, la nostalgia de un mimo, me abstraigan, me dejen a merced de cualquier palabra, de cualquier imagen, para romper al final en el llanto más silencioso, más desconsolador.

          
        Así explota el 24, se apodera de mí y presenta el final de todas las ilusiones, para ocupar, solo ella, todo el espectro de mi recuerdo.
      Ella llena de vida, llena de amor, de pasión, ella seductora, colmada de fantasías, maravillosa, ella dueña de mi memoria.


           Mañana será otro día para recordar, para mantenerla viva, para sentir la alegría y la dicha de haberla conocido, de haber disfrutado de su amor, de haberla querido tanto, todo será mañana, pero hoy, 24 de septiembre, todo es dolor.


domingo, 18 de diciembre de 2016

EL MOLINO


Eran las seis de la tarde del 17 de enero, día de San Antón, de 1973, cuando llegó la luz de la Sevillana a Topares, que en otros lugares llaman del Chorro o de La Compañía.
Ese día llegó la luz desde fuera al pueblo, pero aquí, mucho antes, ya había luz eléctrica producida en el mismo pueblo, antes incluso que en los pueblos de alrededor más grandes.
En 1915 se pone en funcionamiento un molino, el Molino. Toda nuestra diputación es gran productora de cereales y era necesario una fábrica para elaborar y dar salida al producto, en él se molerá una gran cantidad de trigo y cebada, destinada al consumo de los animales y las personas. Unos emprendedores, como se llamarían ahora, ponen en marcha el molino movido por un motor de aceite pesado.



Dos imágenes del molino, la fachada principal y la lateral, la de la vivienda, ya cerrado,
llega un momento que prácticamente todo el grano se va fuera y con la llegada de la luz de Sevillana,
 ya no tiene sentido, con lo que un emblema del pueblo se cierra.

Entre 1915 y 1920 se electrifica el pueblo. Se ponen bombillas en las esquinas de las principales calles y se lleva hasta las casas, en donde cada uno, según sus pretensiones ponen, por lo general una bombilla en la cocina-comedor, a lo sumo dos o tres en toda la casa, ya tirándola por la ventana. Se paga por punto de luz, por cada bombilla, así no había interruptores ni nada, siempre encendida. La gente, cuando vino la de la sevillana, tenía miedo de que se les olvidara de que tenían que apagar la luz cuando no fuera necesaria con los interruptores, después no pasó nada, al día siguiente, viendo la comodidad de tenerla en todas partes ya nadie se acordaba de la del molino. Cuando este deja de funcionar se pagaban 25 pesetas al mes por cada bombilla.


La luz no funcionaba a todas horas. Cuando empezaba a oscurecer venía: “¿Ha venido ya la luz?, se preguntaban. Ese momento era una señal importante. Los infantes nos teníamos que recoger: “En cuanto mismo venga la luz a la casa”, si no, podías encontrarte a la madre con la alpargata en la mano. También, en muchas casas, era la hora de la cena, se recogían las gallinas, en fin, se preparaba la vivienda para la noche.

Tampoco era que estuviera toda la noche encendida. A eso de las doce, la luz se apagaba y se encendía tres veces. El mensaje era claro, en cinco o diez minutos la luz se “iba”, o sea se apagaba: “Vamos, a dormir, que la luz se va”, nadie sabía dónde, pero se iba. Era el momento en que volvían a aparecer quinqués, candiles, palmatorias, velas… necesarias para terminar la velada o simplemente para llegar a las habitaciones.

Una fotografía de 1932 nos permite ver la calle San Vicente con el tendido eléctrico y alguna bombilla, o por lo menos el soporte, pues parece que la bombilla está rota. Así, ese mismo año los alumnos de la escuela de niños de Topares le mandan una carta a los de otra escuela de Málaga y le dicen lo siguiente: “En frente de la iglesia, un poco más abajo, está el molino que muele el trigo y da la luz eléctrica. El molino tiene dos piedras que las mueve un motor de aceite pesado que también le hace andar a la dinamo para la luz”.






Al ser de muy bajo voltaje, pues toda la potencia se tenía que repartir para todo el pueblo, los aparatos eléctricos no funcionaban. Por eso, aclarando a mi amigo Josep, en la iglesia pusieron otro motor para tener luz propia y así poder hacer funcionar la máquina de cine y después la televisión. Cada noche del cine (El Gordo y el Flaco, alguna del Oeste o alguna folclórica o patriótica), el salón se ponía a tope, lo vivíamos como si dentro de la película estuviésemos, se aplaudía, cuando salía el bueno, se silbaba al malo y en el invierno, al salir, nuestras madres nos decían: “Tápate la boca, que te resfrías”.

Rara vez se alargaba la luz más de las doce, con ocasión de alguna vela o un hecho excepcional se podía estirar, como mucho, hasta la una o las dos, pero en muy raras ocasiones. A veces las señales, como llamábamos al aviso para apagarse: ¿Han dado ya las señales?”, digo que a veces esas señales no eran tres, sino una o dos, nada tenían que ver con nosotros, eran mensajes dirigidos a los propios del molino o a algún trabajador para que regresara al mismo.

En las calles principales, en las esquinas, había una bombilla. Entre las pocas que había y la poca luz que daban, en la mayoría de las ocasiones se veía menos que en una noche sin luna. Eso si había bombilla, pues frecuentemente eran utilizadas como blancos por la zagalería, que con sus tirachinas jugaban a hacerlas añicos. También corría peligro de muerte si en su radio de acción se gestaba algún noviazgo o alumbraba mucho a alguna reja indiscreta, en ese caso durante el tiempo que durase el romance tonto era el sustituirla.


De esos tiempos del molino se pueden contar un sinfín de cosas. Estaba la escalera del molino, bueno se podía decir del pueblo, parecía el marrano de San Antón, pues la encontrabas por todas las calles, o de sus encargados que parecían vestir siempre de blanco, bañados en harina como iban, pero bien por hoy dejamos aquí el asunto, ya habrá otra ocasión para volver.



Las fotos de internet se retirarán a petición

jueves, 10 de noviembre de 2016

A Almería

Al fin pasó el verano y el otoño camina hacia su parte final. En total han sido cinco meses de estancia en Topares, tiempo que no había pasado seguido en el pueblo desde que salí para estudiar con diez años.
Han sido muchos días, uno tras otro, días para todos los gustos y maneras. Todo comenzó con mucha ilusión, pero fue languideciendo hasta terminar por desear vehementemente en final del periodo.
He estado bien pero no he estado bien. He disfrutado pero no he disfrutado. Aquello que parece que va bien pero resulta que siempre te queda un poso de tristeza. Todo dentro de una dicotomía, querer huir y no querer.
Es una situación difícil de entender, allí en parte lo tengo todo, pero algo invisible me falta que me atormenta y no  me deja complacerme, quizás sea ese espacio concreto que cada uno nos fabricamos en nuestra morada. Quizás sea la falta de una libertad que allí me cuesta encontrarla.
Puede ser que todo lo causen esos rincones que tenía muy plenos y que no hay manera de poblar con nada, o también  que el vivir en soledad me ha llevado a ver la vida en singular y allí no era posible.
Es también una sensación como si mi cuerpo se entristeciera mucho, pero no es de pena sino de vejez, la impresión de que antes de irme de un lugar ya me había ido, la de no estar ni dentro ni fuera. Así las noches se sucedían sin dormir bien, agobiado con tantos recuerdos del pasado y de tantos proyectos de futuro.
Ya estoy en Almería y trato de recomponer mi triste figura. Mi mujer no aguantaba mucho tiempo con la misma distribución y decoración de la casa. Muchas veces sentía que había que renovar ilusiones y cambiaba todos los muebles de sitio, ella sola en muchas ocasiones. Parecía que un nuevo aire ocupaba la estancia.

Nada más llegar a Almería así he hecho. He subido mesas y sillas para Válor y me he bajado otras, ahora estoy como un niño con unos zapatos nuevos, un niño de antes, cuando se estrenaba unos zapatos en toda la infancia. Bajo la cálida luz de un flexo, trazo estas líneas con ilusión de un invierno productivo.








miércoles, 7 de septiembre de 2016

topares


Topares, amado, deseado, imaginado, individualizado, disfrutado.
Ondulaciones que te acarician en el calor de la mañana, como en la brisa de la noche.
Caminos abiertos al horizonte, líneas rectas evidentes en las olas de los campos madurados por el sol y bañados, de tanto en tanto, por el agua generosa de la lluvia.
Para así poder transitar de los dorados estivales a los ocres y pardos colores invernales que nos permitan renacer en los primaverales terciopelos llenos del verde esperanzador de la vida.
Caminos que se diversifican hacia todas partes y que en el regreso confluyen todos en una idea, nuestro anhelo: Topares.
Topares, dueño de los sueños. Dibujado en miles de evocaciones de multitud de corazones alejados. Y que permanece siempre quedo, en la espera, aguardando la tornada,  dispuesto a acogernos entre sus brazos y darnos todo su candor

domingo, 7 de diciembre de 2014

CARTA DE AMOR DE ADVIENTO

Se acerca navidad,  el final de año, pero aún más importante se avecina nuestro encuentro. Ese momento en que nos podamos mirar frente a frente, en que podamos decirnos las palabras que  nuestra mente ha ido ensayando día tras día en nuestra distancia. El momento en que nuestras manos puedan recorrer las carreteras de la sensibilidad de nuestra piel.

Sí, vislumbramos la llegada de la navidad, con ella momentos de compañía, de compartir, de recordar acontecimientos y soñar con un nuevo año cargado de deseos, de ilusiones. Después de años de soledad ahora esperamos su llegada con la certidumbre de que compartiremos nuestro amor, de que sabremos que uno está al costado del otro para hacerle sentir su importancia, para proyectar juntos una vida con futuro, un futuro con vida y así fantasear nuevos días, nuevas primaveras, nuevas navidades.

Aquí, hoy, en Topares, al amparo del calor de la estufa, rodeado del silencio de la naturaleza, sueño con tu sonrisa, en mi interior se fija la ternura de tu mirada, mi cuerpo palpita ante la proximidad de tus caricias. Mi piel se eriza  ante la quimera del calor de tus labios y mi vida se alarga hasta el momento de tenerte entre mis brazos.

Cuando paseo bajo el sol de la transparencia sacudido por el aire gélido de la mañana, trazo los días en que no tengamos que separarnos, acaricio las mañanas que al despertar a la vida te encuentre siempre a mi lado. En todos los momentos que me esperan para quererte, en todos los instantes que sentiré tu atención, tu delicadeza. Caminando bajo esta luz acogedora repaso tu disposición a sentir mi amor, en mi vocación a que me quieras, en mi codicia en quererte cada día más, en tu firmeza para quererme, pienso en ti, sueño que piensas en mí.

Por eso, ambiciono decirte gritándolo al mundo entero que te quiero, con todo mi ser. Te quiero como eres y como no seas. Te quiero sonriente o entristecida. Te quiero cuando me miras y cuando no te veo. Te quiero cuando oigo tu voz o tus silencios. Te quiero cuando me besas y cuando no lo haces para que lo hagas. Te quiero en cada instante del día y en cada soplo de la noche.


Ahora, en este adviento de espera, cuando escribo todas estas palabras,  me retiro a seguir idealizando nuestro amor, a dibujar en mi pensamiento tu imagen y a pensar en ti, amada mía.




jueves, 25 de septiembre de 2014

24 de septiembre

            
  Hoy hace tres años de que murió  Rosario. 
             No puedo evitar que llegado el día mis ojos se llenen 
             de tristeza y el recuerdo del sufrimiento me invada. 
            Mi corazón evoca momentos extraordinarios a la 
            vez que gime por su marcha.
Su luz siempre me acompaña y su aliento
 me impulsa a buscar nuevas expectativas 
e ilusiones en la vida.
Tras meses y meses de soledad ahora en mi
 horizonte se trazan rayos de esperanza,
 renacen quimeras olvidadas, hasta sentir 
la necesidad de compartir, de nuevo,  
mi vida con otra persona, 
a la que amo como solo se amar: con pasión, 
con entrega, con todo mi ser.
 Y tengo la sensación de que Rosario 
no es ajena a mi estado. 
Ella no quería que estuviese solo y, desde donde 
esté, he sentido su fuerza que me invitaba a 
conocer a otra maravillosa mujer. 
Como si ella desde su atalaya me 
estuviera dirigiendo hacia el lugar adecuado. 
Su empuje me ha permitido conocer a otra
 fantástica mujer, y 
a la que desde aquí, declaro mi enorme estima.
Así en este día se une mi tristeza por su pérdida 
y mi agradecimiento por su energía para que la
vida me volviera a sonreír.
Siempre en nuestro corazón Rosario.





alfonsorobles2014


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