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lunes, 5 de agosto de 2019




Esta noche he llorado. Hemos asistido a la representación del teatro, hemos vivido el entusiasmo con que lo hacen, la profesionalidad de alguna interpretación. Después me he subido hasta la explanada de la iglesia y he disfrudo de los fuegos artificiales. Al final mis ojos se han llenado de pequeñas lágrimas a la vez que me he sentido orgulloso de mi procedencia, de mi gente, de su entusiasmo por Topares, de haber nacido aquí.
Para colmo, me he venido a mi casa y a través de los balcones, mientras trabajaba en estas reflexiones, escucho un diálogo de mayores, intrigado me acerco al balcón a observar los interlocutores y me encuentro que son dos pequeños mozalbetes, al momento comprendo que Topares es algo especial.
La imagen puede contener: fuegos artificiales, noche, cielo y exterior
                                                             Con el permiso de Javier Cano











martes, 6 de junio de 2017

Tormenta

Ya lo decían estas  pasadas mañanas los mayores: “Esta tarde puede que caiga una…”.
Ya lo advertían más convencidos la mañana del domingo, observando lo que mostraba el horizonte de la Jarosa, o lo que emergía por detrás del Cerro Gordo: “Esta tarde sí se puede liar una gorda...”.
Ya lo amenazó diez minutos antes del estruendo el sabio anciano, de cuando los ancianos eran el signo de la sabiduría: “Hay dos nubes encima que no me gustan nada, nada…”.


Así fue, antes de darnos cuenta los cielos se abrieron y se precipitaron sobre nosotros, caía agua y piedra con maldad.


Qué tendrá Topares, entre las actuaciones caprichosas de las nubes divinas, los que nos quieren mucho y las cobardes avionetas que parece que cuando nos hacen falta se esfuman, Topares siempre se queda a medio camino, aparece maldito en su lenta agonía. Otro año sin cosecha.


Menos mal que siempre nos deja una luz de esperanza, ese sol tras la montaña que nos dice que a pesar de todo siempre vendrá un día resplandeciente.

Las fotos son de Antonio Cruz, magníficas y oportunas, espero que ninguno de esos granizotes haya escogido tu cabeza para aterrizar.

lunes, 10 de abril de 2017

DON RAFAEL EL CURA



En estos pasados días ha muerto D. Rafael Pérez Teruel, para nosotros topareños, D. Rafael el cura.
Llegó a Topares entre 1956 y 57, hasta su marcha en 1963 o 64. En esos seis o siete años entre nosotros dejó una estela que, aquellos que ya saltamos los sesenta, no olvidamos.
Hasta los años setenta, en que empezaron a cambiar las costumbres, en las familias, grandes y pequeñas, se consideraba un honor tener un sacerdote, un hijo cura era la ilusión de muchas madres y padres. También el seminario, en los pueblos, era una salida al estudio. Conseguías beca con facilidad, en las localidades, mecenas te costeaban los estudios, te facilitaba la residencia pues era en régimen de internado, todo favorecía para que aquellos muchachos retirados de las ciudades pudieran estudiar.
Ya dentro, en gran parte de los jóvenes seminaristas empieza a verse, quizás influenciados por esa gran entrada de estudiantes de clases humildes, sacerdotes convencidos de que su misión no puede ser solo decir misa y rezar el rosario. Son conscientes de que sobre todo en las zonas rurales y obreras, entre sus misiones están también la de liderar, dinamizar la sociedad que les rodea. Se convierten en motivadores de la transformación de un mundo arcaico y estancado, en otro más acorde con el tiempo que empieza a formarse a nivel general.
A mí me bautizó D. Felipe y, cuando marchó D. Rafael, iría a cumplir los nueve años. Así que el trato directo con él que pudiera tener no me autoriza a aseverar nada, pero las consecuencias de su trabajo en el pueblo si nos permite ver y pensar en una gran labor.
Bajo su iniciativa y dirección el pueblo construyó su salón parroquial. Para lo cual supo convencer a todos de la importancia de la obra. Convenció a los pudientes de que tenían que aportar dineros, peones y animales de carga, lo que fuera necesario para conseguir el fin. Convenció a los que no tenían bienes de que su aportación sería con jornadas de trabajo gratis para que tampoco se quedaran fuera de la obra del pueblo. Así hemos podido lucir a lo largo de los años un salón que no tenían en muchos otros sitios y levantado por ellos mismos. Ahora, después de tantos años lo vemos como una cosa más del pueblo, antaño era un orgullo para todos y nos gustaba exhibirlo con arrogancia y satisfacción.


Se dotó con un motor para producir electricidad y con ello llegó la máquina de cine que nos dio muchas noches de ilusión viendo los grandes cómicos o los famosos de la copla en las películas españolas. Eso sí, por las noches al salir del salón, nuestras madres siempre nos dirían: “Nene tápate la boca”.
Después, otra vez, al final de su estancia en Topares volvió a convencer a los vecinos de comprar una televisión para el salón. Esos primeros aparatos valían un dineral, partiendo de pequeñas aportaciones consiguió lo necesario para comprarla y a cambio deba una especie de vales para poder verla después gratis, pues si no, costaba una o dos pesetas, según el acontecimiento y como he contado en alguna otra ocasión los días más gloriosos eran los de las corridas de toros. Mi primer recuerdo de la televisión fue la muerte y entierro del papa Juan XXIII.
Se me aparece en mi mente la mañana soleada que se marchó, casi todos los vecinos alrededor del caño para despedirlo, lágrimas en muchos ojos y muestras de cariño. Con el paso del tiempo, cada uno ha podido hablar según su propio entender, pero particularmente tengo claro de que, si su estancia entre nosotros se hubiera alargado más, los tiempos que ha tenido que ir superando el pueblo hubiera sido mucho más veloces.
Circunstancias me permitieron visitar después con cierta asiduidad Fondón, allí pregunte por su paso y me repetían los mismos parámetros de actividad y dedicación que en Topares y, cierto domingo de 1983, encontrándome en la plaza del pueblo, me fijo y a mi lado estaba él. Al llamarle la atención y decirle mi nombre le faltó tiempo para preguntarme por la gente del pueblo y en sus ojos brillaba la luz de la alegría.
Ahora ha emprendido un nuevo camino, que las estrellas lo transporten allá donde él quiera estar, seguro que Topares siempre será, para él, un lugar especial y nosotros siempre, al contemplar el salón, nos mostraremos orgullosos y diremos que, lo construimos entre todos estando D. Rafael.





viernes, 17 de febrero de 2017

Presentación de la novela: "ENRIQUETA"

                     




“Llegar a un sitio con la historia borrada, sin familia que pida explicaciones, sin chismes y chismosos. Sin gente dolida por ningún desaire. Sin amigos ni enemigos. Como una recién nacida. La vida por delante y la nada por detrás. Pero, al salir de la estación y encontrarse en mitad de Barcelona, no había previsto aquel recio escalofrío de anchura que la sacudió por dentro…







El pasado sábado, 11 de febrero, tuvimos la presentación de la novela “Enriqueta” de la autora velezana Soledad Reche Artero, Sole para todos.
Con la asistencia de gran cantidad de paisanos, expectantes desde días atrás con la aparición de la novela y las buenas palabras de todos los que la habían leído. Al llegar la hora acordada, Sole, después de estar todo el día en un puro nervio se dispuso a presentar antes sus vecinos a “Enriqueta”, novela con la que el Instituto de estudios velezanos, iniciaba una nueva serie, de título: “Narrativa” y que no podía tener mejor comienzo.

En la mesa estuvo acompañada por su hermano Diego y por mí mismo, Alfonso, ilusionados por compartir con la autora momentos tan importantes.
Yo inicié la presentación, señalando que desde el momento que empiezas a leer, la historia, el ritmo te embauca y no te permite hacer ni un receso, cautivados por ese lenguaje vertiginoso que se apodera de nuestra voluntad para no poder parar hasta llegar a sus últimas palabras.
Enriqueta es atrevida, audaz, valiente, rebelde, imaginativa, alocada, sin nada que la frene, que le hace a la autora seguir un ritmo frenético, que nos transmite a nosotros y nos hace leer a una velocidad de vértigo.
Es un mundo entre el Secano y Barcelona, donde pasa de dominarlo todo, a no conocer a nadie. De tenerlo todo a mano a perderse ante la inmensidad: “las luces, las tiendas, los bares, la gente que salía de todas partes, el ruido, el olor a brea, humo y carbonilla, y hasta la niebla fría que ocupaba las calles al anochecer la fascinaron…”

Su hermano Diego Reche nos mostró como dentro de la novela te encuentras con relatos cerrados, de hecho, el primer capítulo puede leerse como un texto acabado, pero algo te está diciendo que después te esperan páginas maravillosas y se convierte en un excelente prólogo para lo que después nos espera.
Apunta dos cuestiones importantes en la obra, aparte otras muchas. Primero el estilo, rápido, con un lenguaje coloquial, ritmo, la capacidad de transmitir detalles. Después el título, puede parecer pobre como reclamo publicitario, la convicción de Sole se impuso, para ella ponerle un título más largo, adjetivarla, era como empujarle hacia un lado y había que mantenerla rebelde, imprevisible, atrevida. Al final, resulta que la autora estaba en la razón, parece que a medida que repites el nombre, el título tan rotundo, tan convincente, la narración va adquiriendo más fuerza, más peso: “Enriqueta”.
También nos aportó Diego que Enriqueta es una novela de mujeres entre mujeres. Solo aparecen dos hombres, uno al principio y otro al final, aunque determinantes, pero, son las mujeres las que se encargan de fastidiar o ayudar a la protagonista, las que ocupan todo el espacio.
En su prólogo a la edición nos cuenta Diego de forma magistral el proceso de creación de la historia: “A la chana chana, en el silencio de la vieja galería donde mi padre hacía fotos o retocaba los clichés, ayudado por la luz que se filtraba en sus ventanales, fue también revelándose y rebelándose esta zagalona con pelaje de lunera…”.
Entre preguntas y respuestas fue llegando el acto a su final, la última parte ocupada por una cuestión que a todos nos ocupaba la mente, la posibilidad de una continuación, ante un final particular.


Reconoció Sole que el final puede resultar abrupto, pero también como es la propia Enriqueta, pero, sin lugar a una continuidad, con argumentos como que todos los personajes tienen en su vida una época dorada, donde todo se plantea y todo se resuelve, y si no, quedan indicados los caminos a seguir en esa vida. Todos tenemos nuestro tiempo más interesante y en este caso continuar la historia puede suponer banalizarla, cargarla de páginas con minucias cotidianas y que a lo único que puede conducir es a que Enriqueta pierda esa velocidad de ardilla, pues esa marcha no se puede mantener siempre y eso la llevaría a perder mucho.
Fue una tarde noche maravillosa donde disfrutamos de la osada Enriqueta, contando además con una gran sorpresa, a la cita acudió María, la muchacha que aparece en la portada y que un día lejano vino a Vélez Rubio a hacerse una fotografía en los estudios Reche, precisamente a la casa de Diego y Sole, pues su padre era el fotógrafo Reche.

Sole Reche y María, que una foto que se hizo en su juventud, en los estudios del padre de Sole, ha servido de portada para la novela "Enriqueta".


Lo dicho una deliciosa velada.

martes, 14 de febrero de 2017

Dulces tardes poéticas: Joan Margarit


El pasado 9 de febrero tuvimos la suerte de asistir a una nueva sesión de “Las dulces tardes poéticas” de “La dulce alianza”. En este mes de febrero disfrutamos de la palabra de Joan Margarit, acompañado por Mª Jesús García, soprano que nos ofreció canciones de Schumann, acompañada al piano por Mª Luisa. Esta combinación nos permitió percibir como la palabra nos puede cautivar tanto escrita como en voz, fue un contrapunto interesante, de la voz a la escritura.
Joan Margarit, que además de poeta es arquitecto, congregó en los sótanos de la pastelería a gran número de personas, en una de las sesiones más concurridas. Nacido en 1938 inicia su andadura poética en castellano, para posteriormente pasar al catalán, desde el que traduce las obras al castellano, pero con entidad propia. Así el título en catalán: “Des d’on estimar” se convierte en “Amar es dónde” o “Els primers freds” en “El primer frio”. Nos habla con claridad de la lengua que es desde el nacimiento y la lengua que es de cultura y asevera categórico: “La lengua que nada más lo es de cultura no es determinante”.

Con relación a su trayectoria poética escribe: No renuncio a nada de lo que tengo y que he ido adquiriendo durante mi viaje poético”.

En 1954 se traslada con su familia a Las Islas Canarias y a partir de 1956, alterna con Barcelona donde continúa sus estudios, de esta relación con otra tierra, hace esta interesante reflexión: “Cuando llegas a una tierra, a una ciudad que no es la tuya y te acabas ganando la vida y progresando, te produce una alegría inmensa el intentar integrarte, de ser uno más entre sus gentes …. la importancia de penetrar lo más profundamente posible en la lengua y la cultura del pueblo que te acoge”.
Afirma con contundencia que la poesía es la más exacta de las letras, como las matemáticas son las más exactas de las ciencias. Así continúa estableciendo que tenemos un poema cuando: “Si en un poema se saca una sola palabra, o se cambia por otra y no pasa nada, es que no era un poema”. Añadiendo: “Un poema ha de decir justo lo que necesita su lector o lectora”.
Fue una dulce y bonita tarde poética, en la admiración a un hombre que a sus 78 años transmite tanta vida y energía y que se movía por el imaginado estrado como un emérito profesor.






LOS OJOS DEL RETROVISOR

Los dos, Joana, nos acostumbramos
a que esa lentitud para bajar
del coche con muletas, desafíe
los abstractos insultos de los cláxones.
Tu compañía es mi serenidad:
la sonrisa de un cuerpo tan lejano
de lo que siempre se llamó belleza,
la penosa belleza, tan distante.
Elegí en su lugar la seducción
de la ternura iluminando el hueco
que la razón dejo en tu cara.
Cuando me miro en el retrovisor
veo unos ojos que no he visto nunca,
pues brillan en ellos el amor que dejan
tantas miradas, y la luz, la sombra
de lo que he visto y la paz que trae
tu lentitud, que está dentro de mí.
Tan grande es la riqueza
que no parecen míos los ojos del espejo

martes, 24 de enero de 2017

DULCES TARDES POÉTICAS

Un jueves de cada mes se celebra en la cafetería-pastelería “La dulce alianza” de Almería, un recital de poesía acompañado de música, en las que se denominan: “Dulces tardes poéticas”.
“La dulce alianza” es una pastelería emblemática de Almería, recientemente se ha desplazado de su localización habitual para mejorar, sobre todo, en espacio. Tiene un salón de meriendas en el sótano y aquí es donde se lleva a cabo esa agradable tarde donde la poesía se marida, o se fraterniza con los dulces para conseguir un ambiente de paz interior y de sensibilidad poética y musical.
Este mes de enero le ha correspondido presentar y recitar sus poemas a Manuel Vilas, escritor nacido en Barbastro, hace unos cuantos años y, que cuenta  entre sus libros más importantes: “Resurrección” (2005), “Calor” (2008) y “El hundimiento” (2015). Entre otros premios de poesía ha recibido el Ciudad de Melilla y el de la Generación del 27.
Le ha acompañado al acordeón María Nöel Ayala, gran concertista de este instrumento, interpretando varias piezas musicales, para mí, con especial significación la última: “Alfonsina y el mar”.
Como cada jueves que se llevan a cabo estos encuentros, ha resultado una tarde provechosa, creándose un ambiente literario de silencio y contemplación.
Vilas te hace llegar la sensación de que hace poesía como camina. Tocado, a veces, de cierta ironía, puede sacarte la mejor de tus sonrisas y convertir en versos palabras que te encuentras por la calle. Por eso nos dice que “La poesía no es algo oscuro y complicado, es luminosa, vital”.
Pero la poesía también va unida al hundimiento, como la vida, donde la alegría y la tristeza conviven a diario, de ahí que: “Hablar con las sombras también es un cometido de la poesía”.
Pero no se puede ser un poeta aislado, encerrado en un mutismo solitario, así pues, una última reflexión: “La vida solo es vida, si te ven vivirla otros”.
Os transcribo un poema en forma de prosa:

MUJERES”

No las ves que están agotadas, que no se tienen en pie, que son ellas las que sostienen cualquier ciudad, todas las ciudades. Con el matrimonio, con la maternidad, con la viudedad, con los golpes, ellas cargan con este mundo, con este sábado por la noche donde ríen un poco frente a un vaso de vino blanco y unas olivas. Cargan con maridos infumables, con novios intratables, con padres en coma, con hijos suspendidos. Fuman más que los hombres. Tienen cánceres de pulmón, enferman, y tienen que estar guapas. Se ponen cremas, son una tiranía las cremas. Perfumes y medias y bragas finas y peinados y maquillaje y zapatos que torturan. Pero envejecen. No dejan las mujeres tras de sí nada, hijos, como mucho, hijos que no se acuerdan de sus madres. Nadie se acuerda de las mujeres. La verdad es que no sabemos nada de ellas. Las veo a veces en la calle, en las tiendas, sonriendo. Esperan a sus hijos a la salida del colegio. Trabajan en todas partes. Amas de casa encerradas en cocinas que dan a patios de luces. Sonríen las mujeres, como si la vida fuese buena. En muchos países las lapidan. En otros las violan. En el nuestro las maltratan hasta morir. Trabajan fuera de casa, y trabajan en casa, y trabajan en las pescaderías o en las fábricas o en las panaderías o en los bares o en los bingos. No sabemos en qué piensan cuando mueren a manos de los hombres”.
























P.D. He intentado subir un video con la interpretación que hace de "Alfonsina y el mar" y no me deja, me da error y apunta que igual supera las 100MB, lo dudo está cogido con el móvil.


viernes, 18 de noviembre de 2016

La Tele

La tele llega a Topares en 1962, en mi mente las primeras imágenes que se fabrican son las de los actos con ocasión del fallecimiento del papa Juan XXIII.
Imagen del enterramiento de Juan XXIII


Don Rafael que movilizó al pueblo para construir
el salón y que trajo la televisión en 1962
Es cura del pueblo D Rafael que convence a vecinos con ciertas posibilidades para comprar un televisor, a cambio, una vez instalada, tendrán unos vales para verla gratis, pues los demás tendrán que pagar 1 o 2 pesetas, según el acontecimiento,  que se encargaban de cobrar Julián, el municipal, y su hermano Amable. Funcionará con la electricidad procurada por el generador que daba la luz a la iglesia. Colocada en el salón parroquial, la ponían a la caída de la noche y, especialmente, las noches de los lunes, los viernes, los sábados y los domingos.
Franz Johan y Gustavo Re, sus dificultades con el castellano
producía risas, siendo de las parejas de televisión más simpáticas
Los lunes con “Amigos del lunes” presentado por  Franz Johan y Gustavo Re, una de las parejas más simpáticas de la televisión. La noche del viernes con “Estudio 1”, era de los programas más seguidos y pasaban 
Estudio 1, con José Bodalo en la obra "Doce hombres sin piedad".
todos los mejores actores de la época. Los sábados con “Gran Parada”, “Noche del sábado” o “Noche de estrellas”, musicales muy del gusto de la época y el domingo con el fútbol
Luís Aguilé un asiduo del programa "Noche 
y las películas de
series.


Ahora nos tenemos que situar en el Topares de 1962, sus vecinos apenas han pasado de la Cuesta del Cebo o del Moralejo, sobre todo las mujeres. Los hombres han tenido que salir para el servicio militar, pero
Bonanza, de las series más famosas de la tele 
tampoco mucho más.
Así eran bastante susceptibles y, como cuando el hombre llegó a la luna, no muy propensos a creerse eso de que las imágenes volaban por el aire hasta llegar al pueblo. Entonces, más de uno, miraba disimuladamente por detrás del televisor para ver a los hombres que, pensaba, estaban dentro del aparato, tampoco era raro encontrarse con alguien que les hablaba.

Cartel de lujo de la época
Sirva el anterior párrafo para entrar en el gran día de la televisión, la tarde de los toros. El salón se ponía a rebosar, traían merienda, botas de vino y muchas ganas de pasar una tarde todos juntos. Sus reacciones eran como si estuviesen en la plaza. Aplaudían, pitaban, sacaban pañuelos pidiendo la oreja, tal como si estuvieran  presentes en el festival.
Las disputas de los cordobesistas con los partidarios de Paco Camino o Diego Puerta, los gritos de susto en las cogidas, pitos a los picadores, abucheos a la presidencia, la algarabía cuando saltaba algún espontaneo. Aquello era vida y las apostillas de otros más mayores cuando decían que como Manolete no había ninguno, cuando puede que ninguno de ellos lo había visto torear...
El pueblo se paralizaba para la ocasión, claro que había circunstancias que no siempre dejaban que la fiesta fuera completa. Las temidas interferencias, los moros se decía, sin que nadie supiera a ciencia cierta eso que era. Toda la pantalla se transformaba en una serie de rayas, Las imágenes empezaban a desfigurarse hasta que se convertían en unas rayas horizontales que ocupaban todo el monitor.

Las interferencias, en este caso se adivinaba algo,
en la mayoría de los casos ni eso
Todos allí, con la esperanza de que nos dejaran ver la corrida tranquilamente. No penséis que eso era de uvas a peras, no, era más fácil que tuviéramos las interferencias que se viera nítido, y aún en los casos de suerte, rara vez se escapaba sin dar un poco el tostón.
Más de una tarde, después de esperar más de una hora nos íbamos con el rabo entre las piernas sin poder ver un maldito pase, ahora bien, la bota del vino había circulado y retornaba vacía y las viandas de la merienda bien aprovechadas, que al menos alegraban un poco la tarde.

Al cabo de unos años vendrían las televisiones pequeñas con batería, el teleclub, pero todavía faltaban muchos años para que las viéramos normalmente en las casas.

La carta de ajuste, con la que empezaba la tele, a eso de las seis, y con la que terminaba
allá por las doce, después todos a dormir.

viernes, 23 de septiembre de 2016

PARÁBOLA




En la España rural profunda, esa en que las localidades, los pueblos se mantienen con muy pocos habitantes, cuando sus vecinos son en su mayoría pensionistas y los que no, se han apuntado a las subvenciones, cuando solo unos cuantos jóvenes y menos jóvenes luchan por encontrar nuevos caminos, expuestos como todos al error, a la equivocación, pero conscientes de que hay que probar, luchar.




 Digo en esos pueblos nos encontramos siempre con los situados, los que vienen en busca de la tranquilidad, de lo que no se mueve, de lo inalterable, de encontrar lo  mismo que nos dejamos en un  tiempo ya pasado. Los que gozan de buenas pensiones, de edad o enfermedad, los que ya no les importa que el pueblo crezca o permanezca anquilosado, en la vejez, con el único propósito de continuar siendo los reyes, donde la buena vida les pille de lleno, sin la incertidumbre del futuro.






Sin importarles el devenir de las gentes del pueblo, a ellos, jubilados, pensionistas, subvencionados, qué les importa los demás. Solo buscan el pueblo inmerso en la inmortalidad, en la inmutabilidad. No les agrada la diversidad, le es importante la conservación de las familias. Con las limosnas de los domingos ya cubren su conciencia de solidaridad. Pero a la vez buscan la muerte lenta del pueblo para poder sentirse siempre como los privilegiados, con la gracia de vivir sin ruidos, sin sobresaltos, sin otras culturas, sin contaminación, sin oposición, PERO TRISTEMENTE TAMBIEN SIN VIDA



















Fotografías de internet, serán retiradas a petición

viernes, 25 de marzo de 2016

Carnaval de Topares

Topares es diferente, es un lugar que no te lleva a ninguna parte, así mantiene su esencia a lo largo del tiempo.
Al organizar cualquier actividad se busca la participación de todos. Así el carnaval se sitúa alejado de los días señalados, en el momento que las circunstancias favorecerán la presencia de la mayoría. Se busca que, las localidades cercanas y más grandes, hayan celebrado los suyos para que no le resten esplendor, que sus estudiantes hayan pasado los exámenes de febrero y estén libres para disfrutarlo. Por eso, el primer día que se daban las condiciones favorables se festejó a don carnal, el 5 de marzo.
Esa noche de sábado, grandes y pequeños, topareños y visitantes, nos hemos reunido bajo la carpa montada en el patio de las escuelas, para al son de la música disfrutar de la alegría y la transgresión del carnaval, para todos reunidos componer una noche mágica, para dejarnos en nuestro interior el pensamiento íntimo de qué bonico es Topares.
Hasta la climatología se quiso unir al prodigio y unos alegres y esponjados bizcochos de copos de nieve nos entretuvo un trecho de la noche, ilusionando a todos con la llegada de la esperada lluvia.
Payasos, animadoras, vikingos, personajes de cine, la fortuna, japonesas, reinas, toreros, tortugas, pulpos, musas… la carpa se convirtió en una mezcolanza de sueños y fantasías donde se creó una atmósfera cálida, en la cual se instaló la esencia del espíritu topareño.

Ahora toca soñar con un nuevo año, con otras actividades venideras. Sabemos que cada día somos menos vecinos en el pueblo, pero si mantenemos ese espíritu decidido y dinámico, esa ambición de llenar nuestras vidas de energías, la esperanza de un mañana mejor siempre la tendremos.



















viernes, 11 de marzo de 2016

Grupo Artístico Gabar

Miembros de la Asociación artística: Grupo Gabar, posando para la exposición con motivo de sus diez años de trabajo

El pasado 2 de marzo, asistí a la proyección de la película sobre  los 10 años de vida del “Grupo Gabar. Asociación artística”. Este equipo tiene su razón de ser en la comarca de los Vélez.
Tras la proyección de la película asistimos a la inauguración que con motivo de dicha efemérides, han montado en el Patio de Luces de la Diputación de Almería.
Según apunta Dietmar Roth en el prólogo al catálogo de la exposición, el Grupo Gabar: “Traza un puente entre los artistas contemporáneos de los Vélez o vinculados a esta comarca con las personas que hicieron el primer arte en la época solutrense y en el Neolítico…     La jornada junto al abrigo de pinturas rupestres del cerro del Gabar fue el inicio de un diálogo de los artistas con el patrimonio natural y cultural de los Vélez”.
A lo largo de estos años,  la sociedad ha sido una entidad viva y muy activa. Ha organizado numerosas jornadas de trabajo tratando de conocer e incorporar nuevas técnicas, profundizando en otras y tratando de ver nuestro arte rupestre a través de la mirada de los nuevos tiempos.
La exposición, que más tarde viajará por la comarca, es una muestra de toda esa diversidad artística, en la que más que su calidad plástica, que la tiene, resalta, para mí, el acceso a la expresión creativa de personas que igual, sin el apoyo y la motivación del colectivo, no hubieran desarrollado o mostrado su arte.
Observar a los miembros del grupo orgullosos y satisfechos de su quehacer te anima y pone de manifiesto la vitalidad y energía que la cultura propia mantiene en nuestra comarca.

Mi enhorabuena a estos artistas y aprovecho la ocasión para recomendar a los paisanos y demás amantes del arte que no dejáis de acercaros a visitar esta magnífica exposición.

Antonio Egea Martínes
Isabel Martínez Gil

Basilio Ruzafa García

Pedro Manuel Ballesta Sánchez

José Luís Álvarez Pérez

Trinidad Pérez Ibáñez

María Jesús Camacho Cabrera

Luís Puerta Hernández

Isidra Motos Martínez

Manuel Salas Barón

Patrocinio Motos Martínez

Bienvenido Gonzáles Sánchez

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