jueves, 25 de septiembre de 2014

24 de septiembre

            
  Hoy hace tres años de que murió  Rosario. 
             No puedo evitar que llegado el día mis ojos se llenen 
             de tristeza y el recuerdo del sufrimiento me invada. 
            Mi corazón evoca momentos extraordinarios a la 
            vez que gime por su marcha.
Su luz siempre me acompaña y su aliento
 me impulsa a buscar nuevas expectativas 
e ilusiones en la vida.
Tras meses y meses de soledad ahora en mi
 horizonte se trazan rayos de esperanza,
 renacen quimeras olvidadas, hasta sentir 
la necesidad de compartir, de nuevo,  
mi vida con otra persona, 
a la que amo como solo se amar: con pasión, 
con entrega, con todo mi ser.
 Y tengo la sensación de que Rosario 
no es ajena a mi estado. 
Ella no quería que estuviese solo y, desde donde 
esté, he sentido su fuerza que me invitaba a 
conocer a otra maravillosa mujer. 
Como si ella desde su atalaya me 
estuviera dirigiendo hacia el lugar adecuado. 
Su empuje me ha permitido conocer a otra
 fantástica mujer, y 
a la que desde aquí, declaro mi enorme estima.
Así en este día se une mi tristeza por su pérdida 
y mi agradecimiento por su energía para que la
vida me volviera a sonreír.
Siempre en nuestro corazón Rosario.





alfonsorobles2014


miércoles, 20 de agosto de 2014

Las fiestas 1

En los tiempos más remotos las fiestas que se celebraban en el pueblo tenían un marcado carácter religioso. En Topares eran dos las fiestas principales. El 17 de enero, San Antón, como corresponde a una localidad agrícola ganadera, éstas iban unidas a los mismos motivos, en este caso a la ganadería. San Antón es el patrón de los animales y a la bendición de los mismos estaba destinado este motivo festivo. La parte lúdica o no religiosa de la misma se concentraba en la víspera con las carretillas y la hoguera. La parte religiosa el día del santo con la misa y la procesión, donde en la puja para entrar al santo los ganaderos mostraban su progreso siendo los encargados de introducir la imagen en el templo al acabar la procesión. Motivo intermedio era la rifa del “marrano de San Antón”, durante el otoño los vecinos habían ido engordando al gorrino y ahora era el momento de que se cumplieran los sueños o que la frustración se hiciera patente, pensando a ver si el año siguiente había más suerte. El cerdo deambulaba por las calles libremente, portando un cascabel al cuello, su sonido nos avisaba de su condición y los vecinos le sacaban sobras de las comidas, era respetado y cuidado por todos.
La otra fiesta del pueblo, en este caso asociada a la agricultura era San Isidro, en mayo. El tema central de la misma era la misa y la procesión, con la bendición de los campos, sin apenas actividades fuera de las eclesiásticas, algunos años por la tarde podía haber alguna representación de comedias, carreras de cintas o baile de parrandas, pero no muy frecuentes.
Según iba el año, así se afrontaría el motivo de la fiesta. Si se trataba de una temporada en que la nieve y las aguas del invierno nos hacían tener esperanzas en una buena cosecha se aprovechaba para dar las gracias al santo por su intercesión por la lluvia. En los años que la cosa andaba mal, eran momentos de plegarias a ver si podía echar una mano y  las aguas de la primavera arreglaban lo que se veía malamente. Esta circunstancia también influía en la puja para entrar la imagen, años de bonanza eran tiempos de alegría en la subasta, los agricultores trataban de poner de manifiesto delante de los demás su importancia, primaveras desoladas nos llevaban a pujas anodinas donde costaba que cualquiera se echara para adelante y cogiera las andas del patrón, se veía que los agricultores estaban ciertamente enfadados con su protector.

Las señoritas llevan cintas que los jóvenes se disputarán
en las carreras de cintas. Podemos considerar que son un
 precedente de lo que años más tarde serían
las reinas de las fiestas
Esta introducción sirve para situarnos en las circunstancias de las fiestas. Así llegamos a  los años setenta, en los pueblos empiezan a haber más vehículos, nos trasladamos con mayor facilidad de un lugar a otro. Empiezan unos años de ilusiones, nos encontramos en los últimos años de la dictadura y un cierto cambio se vislumbra en el horizonte. Es el momento propicio para que en las localidades tomen un fuerte impulso las fiestas patronales. Hay un hecho curioso que contribuye al esplendor. Los cazadores descubren que en tiempos en los que no está abierta la veda pueden seguir practicando con el tiro al plato. Así no hay una verdadera fiesta si no tiene su propio campeonato. Los aficionados de la comarca se desplazan a estas tiradas, les acompañan amigos y familiares, no existen los controles con el alcohol, así después del torneo hay que mojar los trofeos y la velada se alarga en la verbena hasta altas horas de la madrugada. Topares además, el pueblo recóndito de la provincia, donde “cuatro huevos son dos pares” y “a Topares echa pan y no te pares”, ejerce un atractivo para la comarca, todos quieren descubrir cómo es y sus fiestas gozan, durante esos años, de popularidad entre los pueblos limítrofes. 

Los primeros años en los que se elige reina y damas de las fiestas.







En los tiempos de qué hablamos no se podía considerar una fiesta sin la presencia de su reina y sus damas.  Ser elegida era un privilegio para ella y para la familia, se compraban trajes especiales para la ocasión  y estaban presentes en cada acto que se celebraba. Entregaban premios, acompañaban a la presidencia de la procesión, inauguraban bailes, asistían a todos los actos, participaban de desfiles, lo que se dice las reinas del pueblo. 

Poco a poco, con el avance de los años, las reinas y
 damas también van adoptando un aire más moderno






Fueron unos años de gran esplendor, quizás 10 no más, después la fuerte emigración, la proliferación de fiestas por todos sitios, el caso es que cada vez se quedó más en un fiesta para los vecinos. Hasta que al final, con la aparición de las fiestas del verano, las de San Isidro perdieron el boato que habían mantenido años atrás.
Si observamos las fotos de las sucesivas reinas veremos, también como las elegidas han ido cambiando en las características, los primeros años eran, como decimos castizamente, mujeres hechas y derechas, con el tiempo la edad de las mismas ha ido bajando y llegamos a los últimos años en que las protagonistas eran más, adolescentes recién entradas en la juventud. También, curiosamente podemos comprobar cómo hijas han sucedido a sus madres, en el tiempo, en las funciones de reinas o damas. 

La serie la completamos con los últimos años en que la
 presencia de las reinas y las damas está presente en
nuestras fiestas, nos encontramos ya en las fiestas de
verano y vemos como la edad de las mismas ha ido disminuyendo








Parece ser que hoy su presencia no tiene sentido, quizás no tengamos claros los valores que queremos transmitir con sus figuras, pueden ser tantas cosas las que no han llevado a prescindir de su presencia que no merece la pena introducirnos en la controversia de si deben o no deben ser, la ausencia de otras actividades que no sea la verbena parece que no hacen necesaria su presencia. Pero no hay duda que durante aquellas primeras fiestas le dieron realce y esplendor a las mismas. Para disfrutar de nuestro pasado os dejo con unas cuantas fotos de reinas y damas de las mismas, se ha intentado ponerlas en orden cronológico, espero que lo hayamos conseguido.
alfonsorobles-agosto14

miércoles, 23 de julio de 2014

Encuentro


Cuando hace ya años, noviembre de 2011, inicié esta aventura blocaire, no imaginaba que alcanzaría tanta importancia en mi futuro.
Siempre he disfrutado con la escritura, lo hacía dirigido a un solo lector, yo mismo. A lo sumo algún amigo cercano o Rosario, tenían acceso a aquello que creaba. También el compromiso de colaborar en revistas locales y programas de fiestas, así como alguna contribución en presentaciones de semanas culturales, atendiendo a las solicitudes de amigos que sabían de mis aficiones con la pluma.
Pero llega el momento que alentado por amigos y especialmente por Rosario, mi compañera; se va creando la necesidad de intensificar y dar a conocer aquello que hago, sobre todo a partir de mis colaboraciones con Revista Velezana, cuyos responsables me animan una y otra vez a ampliar mis producciones.
Casualmente descubro el mundo de los blogs e inmediatamente me doy cuenta que se ajusta a mis objetivos y a aquello que busco. En primer lugar dar a conocer la historia reciente de Topares, hablar de sus gentes, de sus costumbres, de los hechos que han marcado su camino en los últimos años, de su particular cultura.
Las primeras publicaciones me animan, comprobar que hay personas a los que les interesa me da  alas para continuar. Pero llegamos a un punto que marca mi vida. Tras dos años de macabra enfermedad y precisamente cuando la esperanza se asienta en nuestros corazones, el salvaje mal se lleva a mi mujer en un mes, dejándome sumido en la tristeza y la soledad.
Estos sentimientos  me consumen, me encierran en una prisión interior que me ahoga, cada día que pasa me hundo más en la desesperación. A la vez se va creando en mí una necesidad de liberarme, de sacar fuera lo que me oprime y la escritura acude en mi socorro. Como voy publicando aquello que siento, noto como se va abriendo un nuevo horizonte, paso del llanto permanente de su pérdida al recuerdo perenne de su vida, a vivir su sonrisa, sus ilusiones, su delicadeza, su sensibilidad, a sentirla aún viva en mí. A esperar que nuevos amaneceres devuelvan otro sentido a mi existencia.
El blog se amplía, aparecen las narraciones, me atrevo a publicar en un libro de relatos, la escritura adquiere más importancia y va llenando mi mundo interior de nuevas sensaciones. Conozco, aunque sea en la red, compañeros de fatigas, oficiantes de escritores que como yo, disfrutan juntando palabras, expresando sentimientos, acercándonos unos a otros y estrechando nuevas amistades.
Así lo expresaba en mi relato: “Vieja compañera”: “Un brote de primavera recorrió su cuerpo, se acomodó delante del ordenador y empezó a escribir: “Gracias por abrirme nuevos caminos, por descubrirme nuevas ilusiones, por despertar estrenados sentimientos…”
Y en uno de los recientes post: “Almería”: “Cada alborada abro los ojos ilusionado con lo que me deparará el día, en leer palabras dichosas y cómplices sonrisas. Escuchar la voz amiga, susurradora de vocablos agradables y portadora de ilusiones compartidas.”
Gracias a ti que has hecho que mi corazón vuelva a latir con ritmos enamorados, que mi despertar se llene de nuevas ilusiones, que piense en un futuro compartido y que me emocione con una palabra tuya, con una sonrisa, con el eco cercano de tu voz.
Ahora marcho a tu encuentro, a llenar nuestras palabras de amor de aromas y colores, a proyectar mañanas luminosos y soñar quimeras y fantasías.

Te quiero amor.




Fotografía sacada de internet, se retirará a petición

jueves, 3 de julio de 2014

La redacción

John French Sloan. "South Beach Bathers"
. Imagen cogida de Relatos Conjuntos
Me llamo Diego, soy estudiante de 4ª de la ESO en Vélez Rubio. Me encuentro en mi habitación, sentado ante la mesa de estudio y delante de mí una reproducción de un cuadro de un señor americano llamado John French Sloan, al que un día, no tendría otra cosa que hacer, se le tuvo que ocurrir pintar un cuadro al que tituló: “South Beach Bathers”, algo parecido a bañistas de las playas del sur. Pero no os he contado que tenga que ver conmigo el citado señor.
Resulta, que la señorita Alba, la profesora de lengua, se empeña que cada mes hagamos una redacción,  ella los llama relatos, pero a mí no me engaña, mi padre dice que siempre ha sido una redacción. Hasta ahora bien, pues a mí me agrada mucho escribir, encontrar las palabras, revisarlas, pasarlas a limpio, me divierte todo el proceso de hacer la composición.
Lo que ya no me gusta es como ella quiere que lo hagamos. Nos enseña la foto de alguna cosa, un cuadro, un cacharro, un retrato y nosotros tenemos que escribir sobre ello, tampoco me disgustaría si fueran de ahora, pero no, son de cuando los coches andaban a pedales. Es que es muy rara.
Ya me diréis que me importa a mí estos bañistas, bueno es un decir, por los trajes parece que van a la iglesia. La muchacha exhibiendo su cuerpo, eso sí, tapada hasta las cejas, pues si quieres que admiren tu figura, quítate la ropa y enséñanos lo que escondes. Y la niña repipi, con el traje blanco y el sombrerito y, qué hace en la playa la mujer que la acompaña, si parece que están en el mes de enero. Pero déjate a estos y mira el señor que parece un marinero o un indiano contando aventuras imaginadas.
Que queréis que os diga, que no sé por dónde empezar, y tengo que hacer el texto, pues si no lo hacemos se enfada, todo y que es muy dulce cuando te manda los trabajos, pero cuando se enoja parece una leona. Es que es muy extravagante la señorita. Bueno y este mes al menos hay personas, el mes pasado nos puso una máquina de escribir, más vieja que la polilla, unas manos sobre las teclas y la palabra Qwerty. ¡Anda ya! Y ahora inventa tú la historia. Tampoco es que sea tan mayor, pero niño, parece como si hubiera existido en otra época. ¡Es que es caprichosa!
Pero la verdad es que a mí me gusta, aunque tenga sus locuras, siempre me pone cariñosas notas a los trabajos y, lo mejor,  nos hace apreciar nuestra lengua. Claro que si fuera por mi padre no sería igual, cuando me ve protestar porque no salen las palabras siempre me dice lo mismo: “Tanto español, tanto español, todos tenían que estudiar en inglés, incluso en chino, todos iguales, así nos entenderíamos y podíamos hacer más negocios”. A mí me da risa escucharlo, pues después es muy bueno y se porta bien conmigo.

Y ahora qué hago, le entrego la redacción a la señorita, si le he dicho que es muy rara y todo, claro también que me gusta lo que hace, bueno como es domingo, hasta el martes no la veo. Me lo pensare…


(Alfonsorobles, junio2014)

lunes, 9 de junio de 2014

Almería


Como avanzan los días se acerca el momento de mi marcha a Almería y paralelamente crece mi ilusión con la nueva aventura.
            No obstante, han sido muchos los años de vida en La Alpujarra. Dejar mi casa se hace duro. Allí, donde he pasado días de felicidad, donde hemos visto como crecía nuestro hijo y que ahora, desde la muerte de Rosario, ha sido mi refugio, donde he ahogado mis sufrimientos; pero también donde he sentido la fuerza alentadora de ella para seguir adelante.

            Coincidiendo con esta nueva singladura, cuando creía que el duro invierno se hacía eterno en mi vida, brotes de primavera se abren al valle de mi futuro.
            Como le pasa al protagonista de mi último relato: “Vieja compañera”, “De pronto se da cuenta que el gris invierno va desapareciendo, se imagina una paleta en la que se mezclan los colores de la naturaleza para lucir, en todo su esplendor, al cabo de unos días. Un aire de juventud, de vida, le agitó su cara y del valle le llegó el suave rumor del agua…”








            




  Ilusiones olvidadas en el tiempo, me dan nuevos motivos de vida, proyectos por componer y quimeras para soñar nuevos amaneceres repletos de fragancias y colores. Sentimientos y emociones que me devuelven  la belleza de la vida, la esperanza del mañana.

Cada alborada abro los ojos ilusionado con lo que me deparará el día, en leer palabras dichosas y cómplices sonrisas. Escuchar la voz amiga, susurradora de vocablos agradables y portadora de ilusiones compartidas.


Como canta Lluís Llach: “Soñemos, sí, constantemente, soñemos sin poner límites a los sueños, soñemos, hasta lo inimaginable”.







sábado, 17 de mayo de 2014

Vieja compañera

Ya estábamos otra vez. Como en los anteriores días Gracián se levantaba temprano, preparaba el desayuno, sencillo, un café con leche y una tostada de aceite. Sencillo pero que degustaba con deleite.
http://ca.wikipedia.org/wiki/M%C3%A0quina_d%27escriure                Después colocado delante de su vieja máquina, posaba sus manos sobre las teclas, acariciando cada una de ellas y dispuestos a entrelazar palabras que compusieran una historia. Antes de empezar a teclear, instintivamente, alzaba su mirada hacia el gran ventanal de la habitación y dirigía su vista hasta la profundidad del valle que se abría delante de su casa.
                Mientras, intenta encontrar esas primeras palabras que a veces cuestan tanto,  parecía que a su vieja Olivetti, cada vez le costaba más ponerse en marcha y llenar la estancia de su monótono machaqueo.
                Desde hace unas fechas le pasa que esas primeras palabras no aparecen, permanecen ocultas en el silencio de la mañana e, inevitablemente, día tras día se desespera. Hoy parece que será igual. Vuelve a asomarse a la ventana, enciende un cigarro y observa como el humo se expande y ocupa todo el recinto. Desalentado, apaga el cigarrillo en un gesto brusco y vuelve a enfrentarse al frío teclado. Pero los dedos permanecen quietos, agarrotados, como si hubieran perdido su vida y su mente no les mandase ninguna información para que empiecen su particular baile sobre las teclas.
                Enojado se levanta y vuelve al mirador. Esta vez intenta adentrarse más en el valle, se sorprende con una nueva visión del mismo, de pronto se da cuenta que el gris invierno va desapareciendo, se imagina una paleta en la que se mezclan  los colores de la naturaleza para lucir, en todo su esplendor, al cabo de pocos días.  Un aire de juventud, de vida, le agitó la cara y del valle le llegó el suave rumor del agua camino de las latitudes más bajas, en su aproximación al mar.
                Al momento se dio cuenta que su mente tenía que salir del letargo invernal, se percata de  que hasta ahora había buscado viejas palabras, y éstas se encontraban dormidas, como sus viejos recuerdos, sus añejas historias. Les pedían que las dejase yacidas, para poder dormitar en el tiempo de los tiempos.
                Resignado a sufrir un nuevo día sin escribir una palabra, se disponía a salir del despacho, cuando el timbre de la puerta lo sacó de su embotamiento. Para su sorpresa se encontró ante un empleado de mensajería cuando no esperaba nada. Tuvo que firmar y le entregaron un paquete con su pequeño sobre.
                Al volver a la sala miró la tarjeta que acompañaba, se veía que era un simple trozo de cartulina y una frase escueta:  “Con el deseo de que surjan nuevas historias”, se encontró, él que había prometido no abandonar a su viejo cacharro, con un rutilante portátil.
                En su cara se dibujó la perplejidad, abatido se dejo caer en una silla delante del artefacto moderno. Maquinalmente lo abrió. Se quedó atónito descubriendo el suave teclado, la mortecina pantalla, carente de voluntad le dio al play, tras el arranque apareció el mismo mensaje. Pasaron segundos, minutos, quién sabe. Por fin lo comprendió todo, necesitaba nuevas palabras, manifestar nuevos sentimientos, exteriorizar nuevas emociones, seguir a sus nacientes ilusiones. Dejar reposar en su interior las viejas emociones, experiencias, para él solo, y abrirse a una  nueva vida, proclamar renovados afectos y crear un joven lenguaje. Desvió su vista hacia la vieja compañera y, concluyo que aquel siempre sería su sitio, guardiana silenciosa de sus pasados recuerdos.
                Un brote de primavera recorrió su cuerpo, se acomodó delante del ordenador y empezó a escribir: “Gracias por abrirme nuevos caminos, por descubrirme nuevas ilusiones, por despertar estrenados sentimientos...

Texto para relatos colectivos. Alfonso. Mayo 2014

domingo, 27 de abril de 2014

TITO VILANOVA

            Este fin de semana nos impacta la noticia de la muerte de Tito Vilanova, entrenador de fútbol y que con 45 años fallecía a causa de un cáncer de la glándula parótida.




            Cuando se produce el desenlace fatídico en una persona conocida, nos permite visualizar los miles de seres y familias anónimas que viven y padecen la misma impresentable situación.
            Los que hemos transitado por un escenario semejante, cada vez que nos llega, por proximidad o información, un nuevo suceso funesto, se revive nuestra propia desesperación, incluso como si se acercara un poco más nuestra particular muerte. Nuestra mente comparte la desolación y la angustia de las personas cercanas, de las que han participado directamente de sus ganas de vivir.
            Por eso maldecimos todos los recortes en investigación, maldecimos las supuestas emboscadas a los avances científicos, callados, silenciados en aras de una rentabilidad económica, maldecimos que de una vez no se priorice la mejora de la calidad de vida de las personas. Cuando nos movemos por el espacio como Perico por su casa, cuando oteamos nuevas tecnologías tan rutilantes, cuando descubrimos nuevas máquinas inimaginables, hace pocos años, en las mentes más  estrambóticas de la ciencia ficción.
            No soporto que los anhelos de vida de un  ser se vean guillotinados por la bestial enfermedad. Que pacientes y familias, a veces después de la esperanza, tengan que sufrir indefensas, desamparadas, arrinconadas, a merced de la cruenta enfermedad, decidiendo nuestra vida, nuestro futuro, nuestra suerte.

            Con cada nuevo final que me llega, amargas lágrimas, ensangrentados lamentos me oprimen el corazón y hacen preguntarme: ¿Hasta cuándo?




Fotografía bajada de internet, se retirará a petición
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